Otro blog más de WordPress
Icono RSS Icono E-mail Icono Inicio
  • Las apuestas en el poker.

    Publicado el 16 16UTC febrero 16UTC 2010 LuisJulio Sin comentarios aún ...

    1129096_pokerSigo enfrascado en mis apasionantes partidas, nunca pensé que le sacaría tanto jugo a mi maletín de fichas y a la mesa de poker. Ahora, enterados de lo cómodas que son las timbas en mi casa, no hacen más que aparecer amigos hasta de debajo de las piedras para apuntarse a mis maratones de juego. Y para que no haya ningún problema dejo antes bien claro cuales son las normas del poker.
    Aquí aclaro cómo han de ser las apuestas.

    Los jugadores de poker, tanto en las partidas públicas como en las privadas, han adoptado el marco general de apuestas llamado sobre la mesa. Esto significa que sólo pueden apostarse las fichas sobre la mesa (antes de repartir una mano) y que ni el montón de fichas de un jugador ni parte alguna de él pueden retirarse hasta que el jugador abandona el juego.
    En otras palabras, una vez sobre la mesa , las fichas quedan comprometidas; no pueden ponerse a salvo guardando algunas en un bolsillo. Normalmente se acuerda una apertura mínima, con mínimos también para posteriores aperturas.
    Cuando un jugador ha apostado la última de sus fichas, es decir, se ha jugado el resto, sigue siendo posible que gane todas las apuestas que haya cubierto. Las posteriores apuestas de la mano se producirán entre los jugadores a los que les queden fichas y se amontonarán en un bote aparte, sobre el que el jugador que ha echado su resto no tiene derecho alguno. De este modo, con apuestas sobre la mesa, no se puede echar a un jugador de una mano simplemente porque no le queden fichas; compite por el bote sólo hasta donde puede pagar.

    Para empezar, antes de cada mano, los jugadores contribuyen con una apuesta mínima fija, el ante, al bote. En Hold ‘Em el procedimiento es algo diferente.
    Por turnos, y dependiendo de las acciones precedentes, se espera de un jugador que opte por una de seis posibilidades:

    Apostar: Apuesta un determinado número de fichas, que van al bote.

    Ver: El jugador sólo iguala la cantidad apostada, sin añadir una apuesta adicional.

    Pasar: Si aún no se han hecho apuestas, y si no desea hacer una, el jugador puede simplemente pasar el turno a la izquierda.

    Plegar (fold): Si no quiere ver una apuesta o subirla, el jugador abandona la mano, poniendo sus cartas boca abajo y alejándolas de sí.

    Subir: Una apuesta adicional, por encima de cualquier cantidad ya apostada. ( Los otros jugadores queda obligados a igualarla para permanecer en la mano.)

    Volver a subir: En general, el número total de veces que se puede subir una apuesta se limita por acuerdo a tres o cuatro. (Cuando sólo quedan dos jugadores, cara a cara, a menudo desaparecen estas restricciones.) Como norma, las subidas han de ser al menos de tanto como fuera la apuesta anterior.
    Cuando todo el mundo ha pasado o se han hecho todas las apuestas y subidas y éstas se han igualado, se da por terminada la mano.
    Los jugadores acuerdan de antemano un mínimo y un máximo para las apuestas, como de una a cinco fichas. En una partida de bote limitado, cualquier jugador puede apostar hasta lo que contenga éste en cualquier ronda dada. Una partida sin límites, como su nombre indica, carece de limitaciones en las apuestas.

    Las partidas estructuradas prescriben una cantidad única de apuestas en rondas específicas; por ejemplo, dos fichas en las dos primeras de cuatro vueltas, y cuatro en las dos últimas.
    ( Las subidas se efectúan siempre en forma de incrementos de la apuesta permitida. Por ejemplo, dos fichas se suben con dos, hasta cuatro; las cuatro fichas pueden entonces subirse dos, hasta seis y así sucesivamente.)

    Los comentarios han sido cerrados.